
Conocí al protagonista del post de hoy hace ya algunos años, hacia septiembre de 2013, cuando pasó a formar parte de la última Generación Ekin-IT 2014 junto a un equipo de personas emprendedoras maravilloso que día a día nos demuestran por qué un día decidieron invertir su tiempo en participar en un programa que, en palabras de nuestro protagonista de hoy logró:
“Despertar el sueño que sabía que tenía, pero no encontraba.”
Estas vacaciones de Semana Santa han sido muy especiales para mí por muchos motivos. Lo cierto es que necesitaba descansar y coger mucha fuerza y energía después de un semestre y, sobre todo, de unas últimas semanas cargadas de mucho trabajo (más del esperado), emociones inesperadas (esas que a mí personalmente no me agradan) y proyectos apasionantes e irresistibles por lo que tienen de estimulantes, como es el caso de
Hace ya unos cuantos años, conocí a una muy buena compañera, y aún mejor persona, que trabaja también en la
Cuando hace unos años conocí a la protagonista del post de hoy no pensé que un día escribiría sobre ella, y no es que pasara desapercibida, ni mucho menos, pero si os soy sincera, no me había llamado la atención su faceta emprendedora. Pero la vida, en ocasiones, te conecta con personas que, en otro momento, por alguna razón, no lo hizo. Eso es lo que ocurrió con ella y lo importante de esta historia es que hoy estoy escribiendo sobre una mujer que también se ha lanzado al mundo del emprendimiento con un proyecto social.
En septiembre de 2016, 17 mentoras, 11 centros educativos y alrededor de 200 niñas se embarcaron en un proyecto pionero en Euskadi, un proyecto de esos que se diseñan en una servilleta de papel y que encierran valores e ideas fundamentales. Hoy, os traigo una iniciativa emprendedora del ámbito educativo, que nace en el seno de la