UNIC

La semana pasada (3-9 de noviembre), fue una semana repleta de eventos y de actividades a nivel profesional. Uno de dichos eventos fue la celebración de la Conferencia de Trabajo los días 4, 5 y 6 que se celebró en la Universidad de Deusto en el marco de la alianza UNIC, y en la que pude participar activamente.

Para aquellas personas que no la conozcáis, UNIC (European University of Cities in Post-Industrial Transition) es una alianza europea que nació en el año 2020 y que se enmarca en la Iniciativa de Universidades Europeas de la Comisión Europea. Está compuesta por 10 universidades cuyo principal objetivo es desarrollar la innovación para una Educación Superior inclusiva y superdiversa, y la cooperación ciudad-universidad de cara a un mayor impacto social y comunitario.

UNIC cuenta 7  líneas temáticas (TL) y con 6 paquete de trabajo (WP), que están liderados por una o varias universidades de la alianza y que cuenta con representantes de todas las universidades de la misma.

En mi caso, estoy trabajando con un equipo de personas interdisciplinar e interuniversitario, además de creativo e innovador, para promover enfoques igualmente innovadores de enseñanza-aprendizaje y movilidad, sobre todo, virtual, entre profesorado y alumnado. Para mí, se trata de una acción eminentemente emprendedora en la que cada vez que nos reunimos (al menos una vez al mes) tratamos de trabajar en pro de la educación innovadora generando ideas que nos ayuden a avanzar en una sociedad cada vez más compleja.

Desde el WP en el que colaboro hemos creado el Centro de Enseñanza y Aprendizaje UNIC CTL, que engloba unidades claves para la enseñanza, el aprendizaje y las movilidades. Nuestro objetivo es afianzar el trabajo realizado años antes y profundizar en la colaboración institucional para una mayor sostenibilidad, innovación y recursos compartidos. Desde el CTL diseñamos formaciones y materiales educativos, y proponemos espacios para el fomento de la innovación educativa.

Pues bien, durante la Conferencia de Trabajo tuvimos la oportunidad de profundizar en cómo perciben colegas de las otras 9 universidades la innovación educativa dentro de la alianza. Para ello, desde nuestro WP preparamos una world café para dinamizar una actividad que nos dio algunas pistas para continuar con nuestro trabajo.

Hoy también quiero subrayar la oportunidad que tuve de intercambiar opiniones, puntos de vista y, ¡cómo no! tarjetas de visita (sí, las de toda la vida), con colegas de las Universidades de Koc (Turquía), de Cork (Irlanda), Erasmus (Países Bajos), Ruhr University Bochum (Alemania), Malmö (Suecia) y Zagreb (Croacia). Todas ellas hacen propuestas sobre educación emprendedora, cada una desde sus posibilidades y contextos post-industriales y diversos a los que pertenecen. Para mí fue una oportunidad única la de poder compartir con personas de tantas universidades distintas pero que tenemos algo en común, que es el apostar por el emprendimiento y las personas emprendedoras. Así que hoy, sin duda, ¡la alianza UNIC se merece un espacio en este blog!

Naturaren Doinuak

Y llegó ella, Shrabani.

Shrabani Aranzabe-Pita es una joven mujer emprendedora nacida en India pero criada en Alkiza, un pueblo de Gipuzkoa (País Vasco). Siendo niña ya soñaba con ser directora de orquesta y hoy, con 25 años, puede decir que lo ha conseguido. Motivación no le falta; perseverancia, le sobra; creatividad, tiene más de lo que creáis; iniciativa, toda y más, y así podría seguir nombrando todas y cada una de las competencias emprendedoras que el marco europeo para la competencia emprendedora (EnreComp) marca. Pero Shrabani es mucho más que un conjunto de competencias. Es una P.E. que con solo 25 años ha vivido una gran aventura y un viaje difícil de olvidar.

A Shrabani siempre “le ha gustado todo”, desde el deporte hasta la ciencia, pasando por ayudar a los demás, la educación, la cultura, la investigación, o la inclusión. Pero, sobre todo, lo que a ella le gustaba y apasionaba era ser directora de orquesta. Sin que ella lo supiera, su viaje iba a estar repleto de lo que ella denomina “fallos”, otras diríamos obstáculos, grandes y medianas piedras y, alguna que otra piedrecilla, de esas que no es raro encontrarnos en el camino y que, como en el caso de Shrabani, le han hecho cada vez más fuerte.

Cuando comenzó sus estudios superiores se decantó por estudiar el doble grado en Lengua Vasca y Cultura Vasca + Lenguas Modernas en la Universidad de Deusto, pero pronto se dio cuenta que aquello no era lo que más le gustaba. Fue entonces cuando decidió darlo todo por entrar en Musikene, el Centro Superior de Música del País Vasco. No fue fácil, pero lo consiguió. El problema fue, entre otros de mucha menos importancia, que a Shrabani le detectaron un cáncer en la cabeza contra el que tuvo que luchar (y mucho). Aun así, ella quería seguir formándose y apostar por la educación, el arte y la inclusión, aunque de forma inesperada llegó la COVID-19. Tampoco esta pandemia paró a esta mujer, que tras realizar el grado en Música en la Universidad Internacional de La Rioja y el Máster en Investigación e Innovación de la educación y pedagogía musical en la Universidad Autónoma de Madrid, todavía le quedaban fuerzas (y muchas) para sacar adelante un doctorado en neurociencia y educación. Porque, a Shrabani, le apasionaba la ciencia y mejorar la educación y la formación.

Como ella dice, este es su currículum A, pero es que Shrabani tiene otro currículum, el B.

Este currículum B está plagado de otros muchos aprendizajes. Desde muy pronto, Shrabani quiso trabajar la cultura y el arte de una manera distinta a la que le habían enseñado y lo hizo. Creó una mini-asociación a través de un aula de música en su pueblo, Alkiza. A ello se dedicó desde 2016. Fue entonces cuando se dio cuenta que “las cosas” no pueden depender de una misma, que nadie es imprescindible, y que para que “algo” importante no desaparezca, hace falta un equipo de personas.

En 2017 Shrabani creó la escuela de canto joven, con un objetivo claro “aprender a cantar”. Después llegó el coro joven de Tolosa (TAG), con un objetivo que iba un poco más allá, “crear comunidad”. Y así llegamos al 2021, cuando crea “Naturaren Doinuak” (Sonidos de la Naturaleza), con el objetivo de lograr el desarrollo personal de las personas y ayudar a su transformación. De hecho, “actualmente tiene como objetivo fomentar el desarrollo integral y la participación en el ámbito educativo, utilizando las experiencias artísticas como herramienta, especialmente con colectivos en situación de vulnerabilidad”.

Y así, lo que un día comenzó como un proyecto, hoy en día es una Fundación, de la que Shrabani es CEO y directora artística (orquestal y coral), y de gestión del festival que lleva el mismo nombre de Naturare Doinuak.

Como dice ella “Gracias a Naturaren Doinuak afrontamos el reto de la equidad y la inclusión a través de la educación y el arte”. Se trata de un emprendimiento en compañía, un proyecto social y un emprendimiento empresarial. Entre las actividades que llevan a cabo destacan las siguientes:

  • Formación.
  • Investigación.
  • Asesoría cultural.
  • Producción audiovisual, creación de software.
  • Festival propio (2021, 2023, 2024 y 2025).

Naturaren Doinuak comenzó en 2021 como respuesta a la COVID-19 en forma de concierto en el bosque. De ahí pasó a convertirse en una feria de un día. Tras contactar con ASPANOGI, el tercer festival congregó a asociaciones y escuelas: se convirtió en un evento de 3 días con más de 4000 visitantes y con las personas en exclusión social (personas con autismo de Gautena) como protagonistas.

¿Dónde llegarás, Shrabani?

Seguro que el premio Inspira Gazteak que recogías hace poco de manos de la Fundación Kutxa es solo un adelanto de lo que te espera.

Si queréis escuchar a Shrabani, os dejo aquí una bonita entrevista que le hicieron en la radio:

https://www.eitb.eus/es/nahieran/radio/radio-euskadi/vivir-para-ver/detalle/9687207/

Shrabani, ¡brindemos por la Fundación Princesa de Girona, que nos dio la oportunidad de conocernos!

Aventopía

Hace unos días estaba leyendo la revista Emprendedores y hubo una noticia que me llamó la atención. Se trataba de una idea que, seguro que alguna que otra persona ha tenido en la cabeza. En este caso, ya hay dos personas que se han lanzado a la piscina y la han puesto en marcha. Tiene que ver con la inteligencia artificial (IA) y la aventura, ¡cómo no! Si te interesa, sigue leyendo.

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Mamukko (Spanish version)

Hace unas semanas visité un lugar que me dejó embelesada: Kinsale (Irlanda). Este mes me encuentro en Cork en una estancia de investigación gracias a la Universidad de Deusto y uno de los sábados me acerqué a Kinsale, muy cerca de Cork. Iba con muchas expectativas por lo bien que “me lo habían puesto”, así que, antes de ir, eché un vistazo en la web sobre lo que me podría encontrar. Después de pasar más de medio día allí, sin duda, ¡lo recomiendo!

Como no podía sr de otro modo, investigué un poco si había alguna persona emprendedora por los alrededores y, sí, en un rincón, justo al girar en una de las calles principales, una pequeña tienda me llamó la atención, apareció como de la nada, su nombre es Mamukko. Por si acaso, si te acercas por Kinsale, aquí tienes la dirección exacta y forma de contactar: Guardwell, Kinsale, P17 A257. Tel.: 085 734 2004 y mail de contacto: contact@mamukko.ie

Mamukko es un negocio familiar, así lo explica uno de sus fundadores:

Con 14 premios en su haber, Mamukko ha sido reconocida tanto a nivel local como internacional. De hecho, publicaciones como el New York Times, Forbes y Stern Magazine, la han presentado como fuerza clave en moda sostenible.

Mamukko se fundó en 2011, y desde entonces se ha convertido en líder del diseño circular irlandés, situando a Kinsale en el mapa de la sostenibilidad y la innovación ecológica en Europa.

Sus fundadores son Nora Magyar y su marido, Attila Magyar, que pertenece a la quinta generación de una familia que siempre ha trabajado con la piel. Esta pareja transforma materiales recuperados en bolsos y accesorios de edición limitada y alta calidad, invirtiendo claramente en la sostenibilidad del planeta a través de la reducción de residuos y la creación de moda sostenible. Entre los materiales que utilizan resaltan velas retiradas del servicio, balsas salvavidas, restos de cuero e incluso asientos de avión.

Todos los diseños, que se fabrican en su taller de Kinsale, son originales, únicos, elegantes y duraderas, además de, insisto, respetuosas con el medio ambiente.

Aunque cuando visité la tienda no pude estar con Nora y Attila, reconozco que Jean fue una anfitriona que supo trasladarme a la perfección la filosofía de Mamukko y me llevó a volver a pensar que otro mundo más sostenible es posible. Gracias, Jean, por tu tiempo, tus palabas y tus enseñanzas, y gracias Nora y Attila por vuestro arte. Yo me llevé un “trocito” de Mamukko.

Disfrutad de lo que queda del mes de mayo.