Esta semana he estado en varios actos que me han recordado lo importante que es el espíritu emprendedor en nuestro día a día para ir hacia adelante, cambiar si es necesario, para lograr lo que nos marcamos, para marcar la diferencia y para hacer realidad nuestros sueños.
Es por ello que hoy os traigo unas reflexiones sobre el denominado espíritu emprendedor y lo que éste nos ayuda a lograr, si es que “le damos un poco de caña”.
¿Os habéis parado a pensar alguna vez sobre lo que es el espíritu emprendedor?
Yo, reconozco que, como tal, es la primera vez que lo hago. Y eso que no es la primera vez que me refiero a él cuando hablo sobre el emprendimiento y la persona.
El tema es que este fin de semana me he puesto a pensar cómo podríamos definir eso del espíritu-emprendedor que, os aseguro, es algo fundamental para la persona emprendedora. ¿Me acompañáis? (más…)
Napoleón Hill decía que
No será hoy la primera ni la última vez que os hablé sobre algún caso de emprendimiento social. Una de las razones principales por lo que lo hago es por el fin que iniciativas que se enmarcan en este tipo de emprendimiento persiguen. Y es que si algo identifica al emprendimiento social es que, entre otros, está orientado a la creación de valor social o medioambiental sostenible a través de la propuesta de nuevos retos y oportunidades que provoquen, a su vez, un impacto en la sociedad, especialmente en colectivos en exclusión social o desatendidos por las instituciones sociales y económicas convencionales.
Como se suele decir, “de casta le viene al galgo”, y en este caso, a la protagonista del post de hoy tener una familia dedicada a la hostelería durante más de 20 años ha tenido un efecto sobre ella que estoy segura que muchas personas damos gracias.
Hace años que vengo dando vueltas sobre la importancia de la capacidad de observar. Pues bien, este fin de semana, gracias a la