Desayuno con hamburguesas

El miércoles 3 de junio a la 16:00 se celebró la segunda sesión del ciclo de entrevistas en directo de Inspira STEAM at home, que trata de visibilizar a mujeres científicas y tecnólogas. De Inspira STEAM ya os he hablado en otra ocasión, pero de nuestra protagonista de hoy, no. Ella es una joven investigadora, inventora y emprendedora de 18 años, que actualmente cursa segundo de Medicina.

¿Os animáis a conocer un poco más a esta mujer? Adelante.

Con el título “De estudiante de medicina a poner nombre a un asteroide“, el pasado 3 de junio Maitane Alonso Monasterio, nacida en 2001, nos contó, entre otros, su experiencia en el concurso del MIT, el transcurrir de su día a día, y de cómo compagina su carrera de medicina, con la investigación y con su participación en certámenes científicos y otras actividades divulgativas.

La cuestión es que Maitane creó hace unos años una máquina de conservación de alimentos innovadora, por la cual recibió el primer premio en sostenibilidad y el segundo en microbiología en el certamen más importante del mundo de ciencia y tecnología, organizado por el prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT).

Quizá os llame un poco la atención cómo se le ocurre a Maitane esta idea. Pues bien, esta idea surge en el seno familiar. Como nos contó Maitane, a su padre le gusta hacer barbacoas y siempre sobra comida. Un día, cuando se encontraba desayunando hamburguesas que habían sobrado de una de esas barbacoas, Maitane, que entonces solo tenía 15 años, descubrió que 1/3 de los alimentos a nivel mundial se pierden porque se pudren, son perecederos. Esto unido a una “historia” del olor de unas zapatillas y de un generador llevaron a Maitane a empezar a investigar sobre las fechas de caducidad y los microorganismos. Aquí tenéis un pequeño vídeo en la que ella misma nos describe estos comienzos.

Para Maitane, en la actualidad el problema que existe con las P.E. y las ideas es que como creemos que no van a funcionar, no las llevamos a cabo. En el caso de nuestra protagonista, esto no fue así. Ella hizo un prototipo de su máquina con materiales que tenía en casa. La máquina no funcionó, pero es que, como dice ella, era la primera vez que se lanzaba a este mundo y no tenía ni idea de cómo hacerla. Así que, en lugar de “tirar la toalla”, se puso a aprender, porque como ella misma afirma:

“Lo más importante es no rendirse, a pesar de todos los obstáculos que pueda haber en el camino”

Así es que Maitane continuo con su proyecto en su laboratorio, que, como no podía ser de otro modo, se encontraba en un txoko. Sí, ya sé que quizá para algunos, lo suyo hubiera sido seguir emprendiendo en un garaje pero es que siendo de Bilbao, pues ya sabéis.

Maitane cree que hay que acercar la ciencia a la sociedad y animar a la gente, porque está convencida que “todos nacemos con alguna curiosidad”.

Pues bien, para poder continuar con su proyecto, Maitane creó una empresa con su familia, y así dar también viabilidad a su invento. Se ha presentado a muchos certámenes científicos y ha ido de feria en feria para mostrarlo. De la zientzia azoka, donde obtuvo el primer premio, a Barcelona, donde vuelve a ser reconocida con el primer premio a nivel nacional. De la ciudad condal marchó a Chile, en donde tuvo la oportunidad de conocer, nada más y nada menos que a la NASA y explicarles su idea. Además, recibió “esos premios” tan importantes de los que os hablaba al comienzo que, por si fuera poco, se los complementaron con un asteroide que llevará su nombre.

Por aquél entonces Maitane comenzó la carrera de medicina en la UPV/EHU pero no dejó su proyecto ni su empresa, sino que continuó desarrollándola.

Un poco más tarde volvió a Barcelona, de ahí a Arizona, donde, por cierto, poco antes del certamen, se le rompió la máquina, pero como os he repetido en más de una ocasión, a las P.E. no hay obstáculo que les gane, y como ella nos dijo, “todo lo que puede salir mal, y sobre todo en la ciencia, va a salir mal”. La cuestión es que Maitane arregló la máquina en un tiempo récord y pudo presentarla.

Maitane se quiere dedicar a la oncología, quiere buscar una cura para acompañar a los pacientes también en el laboratorio y poder mejorar su vida, al menos un poquito. Es consciente de lo importante que es encontrar algo que te apasione para ser feliz y que te haga levantarte cada mañana con un objetivo, y, cómo no, ella lo ha encontrado.

“Me siento la persona más afortunada del mundo por encontrar un campo de estudio que me apasiona”

Maitane es sinónimo de pasión, responsabilidad, trabajo, solidaridad, curiosidad, naturalidad, perseverancia, alegría, felicidad, incansable, y un largo etc.

Personalmente, Maitane, insisto en que eres la bomba, que te admiro y que creo que estás haciendo realidad tu sueño pero también estás siendo un referente para muchas mujeres y muchas P.E. Que el mundo cuente con personas como tu merece la pena pero que, además, el ámbito de la educación lo haga, ya es un lujo enorme.

Espero volver a reencontrarnos, sea donde sea, y darnos otro de esos abrazos que ahora están tan “caros”.

Gracias por lo que haces, por cómo eres, por la manera en que nos muestras que los sueños hay que trabajarlos y por ser tan humilde.

Os animo a que, como dice Maitane, cuando veas que el mundo está como atascado, que parece que no avanza, pues te levantes y te pongas a pelear por un futuro más sostenible y solidario en el que todos seamos más felices.

Por cierto, para el que quiera saber más, aquí tiene el blog de Maitane.

Ah, y os dejo el vídeo de la entrevista del 3 de junio, para la que quiera verlo con calma.

Nos vemos la próxima semana.

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