Boo

Hoy quiero empezar este post con una dedicatoria muy especial. Por una parte, a Irene, por ser una niña que ya ha empezado su vida como una gran luchadora, y, por otra, a Lucia, su amatxu, porque el domingo se estrenó en su primer cumpleaños como amatxu. Sé que esta experiencia, por muchas razones, no la olvidarás nunca, Lucia. Zorionak, de nuevo, a los tres. Ahora os toca disfrutar.

Es verdad que hace tiempo que quería escribir este post, pero hoy era el día más adecuado. Os presento a Boo Studio.

No me digáis que no conocéis a Boo. Os doy dos pistas:

Primera: Boo, la original, es una pequeña niña que tiene un papel muy especial en la película de Disney Monstruos, S.A. y que tiene una “doble” en Madrid, porque ya sabemos que todos tenemos una doble en alguna parte del mundo, ¿verdad?

Segunda: una fotógrafa llamada Anne Geddes. Es australiana y trabaja en Nueva York. Sus libros se han publicado en más de 80 países y ha vendido alrededor de 30 millones de libros y calendarios.

¿Ya?

Os presento la combinación perfecta: Boo Studio

Esta es la historia de una mujer que, de niña, como muchas otras, pintaba y pintaba (bueno, quizá un poco más que el resto). Hoy en día, esa niña es una madre de dos peques, de 4 años y 1 añito, que, además trabaja en una gran empresa de lunes a viernes, es ama de casa y dedica parte de su “tiempo libre” en seguir desarrollando el sueño que hizo realidad hace unos años. Y no se trata solo de conciliar. Se trata de la historia de una P.E. Esta es parte de ella:

Boo Studio se lanza al mercado en el 2015, porque ya desde joven, Patricia Miranda, nuestra protagonista y fundadora de este proyecto, tenía muy claro cuando afirmó:

“Yo voy a hacer diseño gráfico como sea”.

Ah, por cierto, que el nombre del proyecto se debe a su sobrina, la doble de Boo, ya os he dicho que todos tenemos una doble, ¿verdad?, ¿quién mejor para representar esta aventura?

El caso es que, tras varios intentos fallidos para acceder a los estudios de diseño gráfico, Patricia estudió “Marketing y gestión comercial”, realizó unos cuantos cursos para especializarse en diseño gráfico, e hizo un Máster. Así es como comenzó a cumplir parte de su sueño cargado de colores, creatividad, ganas y pasión. La perseverancia le hizo un gran favor. Entró a formar parte de la plantilla de una empresa en la que actualmente trabaja, y lo hizo como diseñadora gráfica. Pero ahí no acaba todo.

Desde 2015, Patricia comienza a fotografiar “a domicilio”, en exteriores, o en locales que debe alquilar, hasta que 3 años después, en 2018, inaugura su propio estudio en Algete (Madrid). Fue un momento lleno de ilusión y orgullo. Su espacio, su “sitio” especial, en el que podría dar rienda suelta a su imaginación, visualizar escenarios y crear momentos como los que consigue tras cada sesión y unas horas de trabajo de edición. La aventura daba pasos adelante, como no podía ser de otro modo.

Las ideas fluyen en la cabeza de Patricia de forma continuada pero el día a día “nos puede” y hay que priorizar, así que ella va paso a paso. Ahora está haciendo lo que mejor “se le da”: fotografiar a recién nacidos, y es que los niños y las niñas de entre 12 y 15 días son su especialidad. Son horas en el estudio, entre 2 horas y media y 5 horas con cada bebé, pero los resultados merecen la pena. No es raro que los padres “flipen” con el trabajo realizado.

También hace reportajes fotográficos de pre-mamá, de niños y niñas entre 3-6 meses y 12 años, de cumpleaños y familiares. Estos reportajes llevan menos tiempo, obviamente. No es lo mismo fotografiar a peques de 15 días que a los que no lo son tanto (aunque todo tenga su dificultad). Pero los resultados son igual de buenos, y si no estás segura de lo que digo, entra en la web y echa un vistazo.

Patricia es muy consciente de que su estudio, de 30m², es su gran aliado. De ahí que se haya adaptado al mismo y lo haya optimizado de tal manera que llama la atención que logre los resultados que logra con tan “poco” espacio. Pero esa es la realidad. Al menos ella tiene la “buena suerte” de contar con un proyecto-negocio familiar (principalmente de fin de semana) en el que la ayuda es imprescindible y en el que tanto su pareja como su cuñado forman parte del equipo de trabajo. Ah, sin olvidarnos de la logística que gestionan tan bien los abuelos.

En este equipo familiar, ella se encarga de la fotografía (incluida la edición), su pareja y su cuñado se encargan de las labores administrativas y de la tienda.

Si te interesa que Boo Studio “inmortalice” a tus peques, sólo tienes que pedirlo. Yo te lo pongo fácil, aquí tienes cómo hacerlo:

Y como ella dice, solo se trata de hacer las cosas con “mucho amor”, ¿a quién me recuerda?

Un abrazo enorme y adelante, que ya nos va quedado menos para ir regularizando la situación.

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